Brasil vs. Chile: Dos estrategias opuestas para capitalizar la industria del helado
Dos transacciones significativas en Brasil y Chile, anunciadas entre finales de 2022 y 2023, exponen las divergentes presiones y oportunidades que enfrenta la industria del helado en la región. Mientras que en Brasil una operación multimillonaria se centra en la monetización de activos inmobiliarios industriales, en Chile la estrategia apunta a la consolidación de mercado a través de la adquisición directa de empresas. Los movimientos, aunque dispares en su naturaleza, revelan cómo el capital busca rendimientos en el sector, ya sea a través de la optimización del balance o del crecimiento de la cuota de mercado.
R$2 mil millones por una fábrica: ¿Vale más el suelo que el helado en Brasil?
El 15 de noviembre de 2022 se anunció que el grupo inmobiliario brasileño Cyrela adquirió un terreno perteneciente al fabricante de helados Kibon. La operación es una pieza central de un proyecto de desarrollo inmobiliario valorado en 2.000 millones de reales (aproximadamente 386 millones de dólares). Este movimiento subraya una tendencia económica donde el valor del suelo industrial urbano, impulsado por la especulación y la expansión de las ciudades, puede superar la rentabilidad de la propia operación manufacturera que alberga.
La escala del acuerdo posiciona la venta del activo de Kibon no como una decisión operativa, sino como una decisión financiera estratégica. La transacción implica la reconversión de un espacio industrial funcional en un proyecto inmobiliario de alto valor, reflejando la intensa dinámica de los mercados urbanos en Brasil. Para la industria de producción de alimentos, esto plantea una pregunta fundamental sobre la viabilidad a largo plazo de mantener grandes plantas de producción en ubicaciones céntricas o de alto valor. La matemática es clara: en ciertos contextos, el capital inmovilizado en el terreno genera un retorno potencial mayor si se liquida que si se utiliza para la producción.
Un mercado de capitales inmobiliario en plena ebullición
La decisión de Kibon no ocurrió en un vacío. El mercado inmobiliario y de capitales brasileño mostró una actividad considerable en el mismo periodo, creando un entorno propicio para este tipo de desinversiones. El 6 de febrero de 2023, el grupo de capital privado GP Investments lanzó una oferta pública voluntaria de 747 millones de reales (US$146 millones) para adquirir la totalidad de las acciones del grupo inmobiliario BR Properties. Este movimiento evidenció el apetito del capital privado por tomar control de carteras inmobiliarias consolidadas.
Meses después, el 11 de septiembre de 2023, la tendencia se reforzó cuando un fondo inmobiliario gestionado por Credit Suisse adquirió una cartera de propiedades del grupo logístico brasileño GTIS por 1.400 millones de reales (US$280 millones). Esta transacción específica en el sector logístico es particularmente relevante, ya que demuestra el alto valor asignado a los activos bien ubicados que sirven a la cadena de suministro, el mismo tipo de activo que Kibon poseía. Estos acuerdos demuestran la liquidez y el interés inversor en activos inmobiliarios y logísticos, el mismo entorno que probablemente influyó en la estrategia de desinversión de activos fijos de Kibon, proveyendo un comprador dispuesto y un precio atractivo.
Chile: La ruta clásica de la consolidación por US$43 millones
En un movimiento estratégico diametralmente opuesto, la empresa de alimentos chilena Empresas Carozzi adquirió la compañía local de helados Lecherías Loncomilla. La operación, valorada en 43 millones de dólares, consistió en la compra de la empresa a su fundador, Mac Clure Lyon. Este acuerdo representa un modelo de crecimiento a través de la adquisición, una estrategia industrial clásica que busca ganar cuota de mercado, absorber a un competidor y expandir el portafolio de productos en el segmento de postres congelados.
De empresa familiar a división de un conglomerado
A diferencia de la operación en Brasil, que se centró en un activo físico, la transacción en Chile es una clara jugada de consolidación de mercado. Carozzi, una empresa con una amplia red de distribución y una presencia dominante en múltiples categorías del sector de alimentos, integra una marca especializada y con arraigo local. Esta estrategia permite sinergias inmediatas y a largo plazo. Para Lecherías Loncomilla, fundada por Mac Clure Lyon, la venta representa la culminación de un ciclo empresarial, pasando de ser una entidad independiente a formar parte de la estructura de un conglomerado. Para Carozzi, la compra es un atajo para entrar o fortalecerse en una categoría de producto sin necesidad de construir una marca y una operación desde cero.
Sinergias, distribución y la apuesta por el "core business"
El enfoque de Carozzi se centra en el negocio principal y su expansión, en lugar de la optimización del balance a través de la venta de activos. La lógica detrás de los US$43 millones invertidos reside en el potencial de sinergias operativas. Carozzi puede apalancar su poder de compra de materias primas (como lácteos y azúcar) para reducir los costos de producción de Loncomilla. Más importante aún, puede integrar los productos de helado en su vasta red de distribución, dándoles acceso a canales de venta minorista donde Loncomilla, como empresa independiente, tenía una penetración limitada. Este es un enfoque de crecimiento que se centra en fortalecer las operaciones industriales y comerciales, apostando por la rentabilidad futura generada por un mayor volumen de ventas y una mayor eficiencia operativa.
Dos estrategias, un sector: ¿Activo industrial o ficha inmobiliaria?
Los casos de Kibon y Lecherías Loncomilla exponen dos lógicas de inversión distintas que coexisten en la industria regional. La primera, vista en Brasil, es una estrategia financiera oportunista, impulsada por un mercado inmobiliario sobrecalentado que presenta una oportunidad de arbitraje entre el valor de uso industrial de un terreno y su valor de mercado para desarrollo urbano. La segunda, en Chile, es una estrategia industrial clásica de crecimiento a través de fusiones y adquisiciones (M&A), donde el valor se busca en la integración operativa y la captura de mercado.
El impacto inevitable en la cadena de frío y la logística
Ambas decisiones, aunque impulsadas por motivaciones diferentes, resultan en una reconfiguración de la infraestructura productiva y logística del sector del helado en Sudamérica. La venta del terreno de Kibon implica necesariamente una futura reubicación o consolidación de su capacidad productiva. Este proceso tendrá un impacto directo en su cadena de frío y su logística de distribución. Requerirá inversiones significativas en nuevas instalaciones, que probablemente se ubicarán en zonas periféricas con menores costos de suelo pero con potenciales desafíos logísticos para abastecer los grandes centros urbanos. Para los proveedores de equipos y servicios de ingeniería, esto podría generar oportunidades para el diseño y construcción de plantas más modernas, automatizadas y eficientes energéticamente, adaptadas a una nueva realidad geográfica.
Por otro lado, la adquisición de Loncomilla por Carozzi probablemente conducirá a una integración profunda de las cadenas de suministro. Este proceso podría significar la optimización de rutas de transporte refrigerado para incluir los nuevos productos, la consolidación de almacenes para eliminar redundancias y la modernización de las líneas de producción existentes de Loncomilla para alinearlas con los estándares de eficiencia y escala de Carozzi. Ambos escenarios, por lo tanto, desencadenan una ola de inversión y reestructuración en la infraestructura física del sector. Ya sea por la necesidad de construir desde cero en una nueva ubicación o por la necesidad de integrar y modernizar una operación existente, el resultado final es una transformación tangible de la huella industrial y logística de estas empresas.